Comer bien y barato en Girona, ¡Restaurante König!

Restaurante Konig Girona

Hace unos meses nos fuimos a Girona y terminamos comiendo en el restaurante König que ha abierto su primer local en Barcelona. Pues bien, ya fuimos al de la Ciudad Condal pero nos faltaba probar el original y nos tomamos una de sus famosas hamburguesas en la terraza.

Para tu bolsillo: €€€

Lo mejor: El precio es económico y las vistas inmejorables.

Lo peor: Tardaron mucho tiempo en atendernos e iban un poco perdidos.

No te puedes ir sin: Tomarte una ración de patatas bravas o te arrepentirás toda tu vida ;P

Dirección: C/ Calderers, 16 Girona

Horario: L-D de 8 a 00h.

Vistas a la Catedral y una suave aunque gélida brisa ya que fuimos en Semana Santa pero eso sí, nos abría los pulmones. Íbamos con nuestro fiel e indiscutible catador gourmet y compañero, Jack, un glotón que comería más que sus dueños como le llevásemos a un buffet libre canino, ¡arrasaría!

Hamburguesa con pesto y provolone en restaurante Konig Girona

Pero vamos al trapo, a lo que importa, a lo que nos llenó la barriga. Ante todo apuntar que para nuestro gusto gana el de Girona, ya sea por su experiencia o por la tranquilidad en comparación con el de Barcelona que siempre van más ajetreados.

El pan, increíble, sin palabras. Estaba riquísimo, gustoso y crujiente, notabas que crugía como un huevo frito en una sartén caliente. Girona, como buena tierra de carne, la hamburguesa sabrosa y jugosa, en su punto, ni cruda ni pasada y la cebolla caramelizada endulzaba el pesto. Sin embargo, la mía venía con provolone y, la verdad, me costó bastante encontrar algún rastro de él, parecía que se lo había llevado un francés para tomárselo con un vino porque haber, había poco.

Hamburguesa con rúcula y brie en el restaurante Konig Girona

La estrella con mayúsculas, sus patatas bravas. De las mejores que podemos encontrar. Como todo lo de König, estaban super crujientes por fuera y tiernas y hechas a la perfección por dentro. Eran caseras, no congeladas (que no cuesta tanto y enamora a un comensal, que tomen nota la mayoría de bares y restaurantes) y con una salsa verdaderamente brava que, como apunta su nombre, deben tener un toque de picante pero sin pasarse, sin hacer arder el paladar pero con ese cosquilleo en la boca que te roba alguna que otra sonrisa y en este bar lo encontramos.

Una maravilla de patatas bravas en el restaurante Konig de GironaAsí que acudid a ambos y decidid vuestro preferido, ¡nosotros ya lo tenemos!

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